Si comparo lo que estoy viviendo con Beijing 2008, esto ¡me gusta mucho más! Por lo menos, lo que me entra por los ojos, me encanta. Hay una "zona internacional" que es donde se compran los souvenirs y todo está bastante caro. Ayer entrenamos en un lugar que no es el estadio donde vamos a competir y que está a 40 minutos de la Villa. Aquí, toda la ciudad está paralizada y la gente es muy servicial. En eso se nota que culturalmente es otra cosa y son muy educados. Lo sentí cuando me hice una sesión de masajes porque estaba todo "duro" y me trataron de la mejor manera. Eso a un deportista lo hace sentir muy bien porque, aunque nos guste todo, dejamos de estar en nuestro hábitat, en medio de una gran cantidad de gente, mucha variedad de razas, religiones y países cuyas iniciales ni sabemos de dónde son.
De la delegación argentina me crucé con Juan Mónaco en el lobby y ya quedamos en que me da la revancha. Sí, porque en Beijing perdí mal jugando al fútbol en la play. En la sala de recreación se armaban los partidos y en 2008 jugamos Agustín Calleri conmigo, "Pico" con David Nalbandian y Lionel Messi con Sergio Agüero. Yo perdí contra Mónaco-David y después fue muy divertido porque "Pico" le hacía goles a Messi, ¡con Messi! Todavía no quedamos de acuerdo si la revancha va a ser antes o después de que él o yo compitamos. También, el martes estuve con Mariano Zabaleta y lo conocí a Martín Jaite que como tenista ya me parecía bueno y la misma impresión me causó como persona.
Con respecto a la competencia, nos avisaron que los ocho primeros del ranking serán los cabezas de serie. En un principio iban a ser sólo los dos mejores; esto los favorece un poco a ellos que se van a encontrar entre sí un poco más adelante. Para mí es igual. Me crucé con un solo rival posible: el canadiense Antoine Valois-Fortier. Tiene muy buena onda y es un excelente chico.
En mi habitación estamos los tres yudocas: Héctor Campos, Cristian Schmidt y yo. Paula Pareto está en otra habitación del cuarto piso del edificio de la Villa, donde también están los jugadores de la selección de handball. En la torre hay gente de Arabia Saudita y de Panamá, por lo que pudimos saber.
Nosotros estamos en una especie de departamento en el que hay otra habitación. Ahí está Liu Song, el jugador de tenis de mesa. ¡No le entendemos nada de lo que habla! Por suerte está con su entrenador, que es amigo mío, Pablo Tabachnik.
La verdad que con los chicos (Campos, Schmidt y Pareto) somos como una gran familia porque vivimos y compartimos muchas cosas.